martes, 26 de septiembre de 2017

Catalunya #TuitSerio

8 de agosto de 2015


Soy catalán, y madrileño. Español. Nací en Barcelona. Viví 25 años en Cataluña. Estudié todo en catalán salvo Lengua Castellana. En la Universidad también. Soy ingeniero, trilingüe (+inglés). Liberal (económicamente hablando).

Hace 15 años me surgió la oportunidad de ir a trabajar a Madrid. Tenía miedo al rechazo, por ser catalán. Había visitado Madrid puntualmente, para cursos y reuniones, pero no para que fuera mi residencia, y tenía miedo a que me rechazaran en el trabajo y en la vida en general, por ser catalán.

El primer día de trabajo en Madrid mis compañeros me recibieron con alegría, había pocos catalanes en Madrid, y pocos madrileños, hay gente de todas partes de España. Ese mismo día nos fuimos a tomar unas cañas. No lo olvidaré nunca. No olvidaré nunca que desde que tuve consciencia de este tipo de cosas, pensaba que nadie quería a los catalanes en España, y menos en Madrid, Andalucía o Extremadura. El tiempo me ha mostrado que no es así. El tiempo me ha mostrado que esa idea nace y vive en Cataluña. El cómo se alimenta y por qué se alimenta esa idea es algo difícil de explicar, y para mí, más difícil de entender.

Lo que me resulta más difícil de entender es cómo ha cambiado mi familia en estos años. Todos ellos siguen viviendo en Cataluña. Hace 15 años todos hablaban en español, y no estaban ni a favor ni en contra de la independencia, no era un problema ni una necesidad. La Cataluña que había dejado Pujol era próspera, funcionaba, era un motor de España, y aunque había un run-run de unos muy pocos en favor de la independencia, no era una preocupación ni una necesidad general. Varios malos gobiernos más tarde, sobretodo en la parte económica, y con una crisis atroz para todos, se erige la independencia como solución a todos los males y cortina de humo para un gobierno mediocre. Hoy, (casi) todos mis familiares hablan catalán y se manifiestan abiertamente en favor de la independencia, como si eso les fuera a salvar la economía familiar, y la economía de Cataluña en general. Ellos tal vez piensen que el que ha cambiado he sido yo. Se ha roto la conversación. Se está rompiendo la familia. Por culpa de otros, y nuestra.

Un amigo me decía una vez: todos los que vivís fuera pensáis igual. "Precisamente", le dije yo.

La solución para Cataluña es un buen gobierno, no la independencia, y menos liderada por los que están. Cataluña necesita renovación, regeneración, igual que España, una nueva forma de pensar y entender el mundo, que ha cambiado más rápido que las instituciones, los estatutos y las constituciones. Hace falta una conversación revolucionaria, no una revolución, y menos una confrontación. Lo que no vale es hacer lo que no se puede, que es lo que hacen los unos; lo que no vale es negar sin dar alternativas, que es lo que hacen los otros; lo que vale es hablar para cambiar las cosas.

Hoy, en Cataluña puede que haya un 40-60, 50-50, o 60-40 a favor de la independencia. Eso es una división del pueblo, que se radicaliza con el paso del tiempo. Por lo que a mí respecta, la radicalización del independentismo me ha llevado a una posición radicalmente opuesta. Estoy radicalmente en contra de la independencia de Cataluña, y de la rotura de mi familia. Yo no he empezado esto. La culpa de esta situación la tenemos todos, y yo también al manifestarme.

No perdamos de vista que la razón de fondo de la independencia es económica, la principal petición es tener una Hacienda en la comunidad. Quiero insinuar qué pueden hacer los corruptos cuando tienen el control del dinero, porque lo hemos visto. La corrupción no es una cuestión de independencia, es una cuestión de poder, corruptos somos todos. La solución no es la independencia, es la transparencia, la auditabilidad pública de las cuentas. El dinero A, el dinero electrónico, hacer desaparecer el efectivo.

Algo que fastidia mucho a los independentistas es la comparación con Madrid: en Madrid tenemos más funcionarios, menos carga fiscal, aportamos más a España, y no nos quejamos. Y que somos solidarios. Buena gente. Además, tenemos menos paro sin tener costa ni puertos. Es una cuestión de gobierno, no de independencia. La comunidad está mejor gestionada. Al final, es una cuestión de dinero y gobierno.

Si queréis más profundidad y os queréis documentar DE VERDAD al respecto de estos temas económicos, aquí tenéis dos enlaces: El sistema tributario de España y un Análisis del Modelo de Financiación de las Comunidades Autónomas de la Generalitat de Catalunya (Marzo 2014). Interesante leer el análisis poniendo especial atención en Cataluña y Madrid.

La lista por la independencia, si miráis bien quién la forma, dará oxígeno a un gobierno mediocre, gris, que se enriquece personalmente a costa de los catalanes, y que puede dar más armas para opacar aún más su actividad. Porque, esa gente, sería la que gobernaría Cataluña, y seguirán perdiendo el tiempo, nuestro dinero. O peor, lo controlarán, enterrarán lo que hayan hecho, y camparán a sus anchas.

Por suerte, la revolución digital que estamos viviendo cambiará las cosas. Hace falta más transparencia (para eliminar la corrupción), más dinero digital (para hacer desaparecer la economía sumergida), y más eficiencia y menos funcionarios (para gastar menos dinero público y tener menos carga fiscal), cosa que también podremos cambiar conforme vayamos saliendo de la crisis, habiendo más empleo privado y haya más actividad privada.

No perdamos de vista que la regulación moderada, la libertad económica, la propiedad privada y la destrucción creativa han transformado la sociedad durante décadas, generando unos niveles de oportunidad, prosperidad y riqueza sin precedentes (en general), mientras que los modelos socialistas / comunistas han estancado países pequeños (Cuba), medianos (Venezuela) y grandes (Rusia), lo que equivale en el largo plazo a una pobreza generalizada.

En el fondo, todo es economía. Si pasa dinero A por nuestras manos y tributamos, todo irá bien, para tí, y para todos.

Hecho este paréntesis, seguiremos tuiteando. Gracias por leer.

10 de agosto de 2015


La posibilidad de elegir existe. La posibilidad de cambiar existe. Para mí un ejemplo de esto es, como decía, mi familia. En un momento dado deciden que quieren la independencia. ¿Qué ha cambiado? Eso es muy importante: QUÉ ha cambiado. Un punto importante es que hemos pasado por una crisis.

¿La historia? Ya estaba ahí. Tal vez ahora se cuente más. Tal vez ahora se cuente más lo que interesa contar. Tal vez se cuente más ahora con el prisma que interesa. Pero la historia es la misma.

Lo que ha cambiado es que ahora Cataluña tiene un líder decidido a conseguir la independencia. No sólo es un líder: es un líder inteligente, con inteligencia emocional de masas, que ha sabido aprovechar la crisis, momento en que los pueblos conectan más emocionalmente, para aprovechar su debilidad y capacidad de unión, y su movilización como colectivo. Ha sabido aprovechar los mensajes continuos a través de todos los medios de comunicación (subvencionados) para convencer a las masas de que la solución a todos los problemas es la independencia. Ha sido inteligente buscando causas imposibles, pidiendo cosas que no pueden ser para conseguir absolutas negativas por la otra parte, ya que las masas sienten simpatía siempre por el líder débil, el David frente Goliath, Mas contra Rajoy. Mas ha sabido ganarse a un pueblo.

Aparte del líder catalán, ¿QUÉ ha cambiado? Que al otro lado ha habido un líder tecnocráta que ha sabido gestionar y convertir un país al borde de la quiebra en un ave fénix que resurge de sus cenizas. Pero que ha descuidado lo que se estaba cocinando en Cataluña. Rajoy ha sabido ajustar las tuercas del país en lo económico, pero ha cometido errores en su conexión con el pueblo, y, en particular, no ha sabido empatizar con Catalunya y los catalanes.

Aparte de la economía y los líderes, poco más ha cambiado. La economía se está resolviendo, Rajoy está tratando de conectar con la sociedad, y si Mas no consigue lo que persigue con estas elecciones, Cataluña puede conseguir avances con las modificaciones de la Constitución, pero la oportunidad de conseguir la independencia se desvanecerá por muchos años. Seguramente para siempre.

Se podrá volver a elegir dejar el sueño catalán como un bonito recuerdo, una oportunidad perdida.


26 de septiembre de 2017

Dos años más tarde he decidido escribir de nuevo mis reflexiones acerca de Catalunya y su situación actual.

Un Estado democrático y de derecho no puede permitir que alguna de sus instituciones no cumpla con la Ley, máxime cuando el Tribunal Constitucional se ha pronunciado al respecto. La no aplicación de la Ley le haría cómplice del incumplimiento. Partiendo de esa base, una base que los políticos de la Generalitat conocen y comprenden, por escoger la opción de seguir la senda del no cumplimiento de la Ley, SABEN que están obligando a que el Gobierno siga aplicando medidas disciplinarias proporcionales al desafío a la Ley. El Gobierno tiene que ser muy escrupuloso en la aplicación de medidas para que la comunidad y organizaciones internacionales no intervengan en favor de quien ha quebrantado la Ley, protegiéndoles.

La posición que ha tomado el Govern es de mártir. Es una posición incómoda, pero políticamente rentable. Creo que no merece la pena aquí que ahonde en algunas o muchas de las mentiras a las que ha recurrido el independentismo para aumentar el número de seguidores.

Sin embargo, y muy a pesar del movimiento independentista, el movimiento se está empezando a disolver. La crisis se ha reducido, la gente empieza a tener trabajo, los catalanes de la calle no quieren llevarse mal con nadie, muchos se han dado cuenta de que la independencia no es la solución a sus problemas, y otros se dan cuenta de que es el propio Govern quienes les está poniendo en una posición muy incómoda, incluso ridícula. La radicalización del movimiento está haciendo que posiciones más moderadas se cuestionen la necesidad de la independencia, mientras que otros, menos reflexivos y más exhaltados, se sumen a las filas (más de la línea de ERC, Podemos y la CUP).

Lo saben. En el Govern lo saben. Su órdago ha sido el "referéndum", y anticipo que no han medido bien, pues creo que la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) es el Verdugo de su sueño.

El domingo habrá catalanes que van a ir a unas cosas que serán parecidas a urnas (pero que no lo son), a hacer como que votan (pero no estarán votando), sin garantías democráticas (porque no hay leyes que respalden el proceso) ni observadores internacionales (porque ningún organismo internacional respalda el acto). Estamos ante la primera Gran Pantomima del s.XXI, que aparecerá en los libros de historia hasta que quiera la memoria.

Habrá gente que no vote, porque considere que la mejor forma de "desligitimar" el acto (¿cómo desligitimar algo que no es legítimo?) . Yo me encontraría en ese grupo.
Habrá gente que vote que NO, porque quieren que haya un referéndum, uno de verdad, pero no quieren que Catalunya sea independiente.
Habrá gente que vote que SI, la mayoría de los votantes, pero una minoría de catalanes.

Y aparece el Verdugo. (1) De acuerdo a lo decidido en el Parlament, en ese momento hay que poner en marcha la DUI. Si lo hacen, el Estado de Derecho aplicará todas las medidas necesarias para que no se pueda poner en marcha, y serían medidas dramáticas, que desmontarán mediante el uso de la fuerza de la Ley, todo lo que los independentistas han estado construyendo. SABEN que eso ocurrirá así. (o 2) Si el Parlament decide no poner en marcha la DUI, perderán fuerza y credibilidad en sus filas ya debilitadas, especialmente entre los radicales, y se segmentará la unión temporal de partidos por la independencia por diferencias de opinión.

En mi opinión, el 1-O es el fin de un camino hacia una ilusión construida en base a verdades a medias, y de regreso al entendimiento entre las partes. Si, soy optimista. Aunque no tanto como para pensar que los catalanes se darán cuenta en el corto plazo de que lo que más les puede beneficiar es que quien gobierne en Catalunya se lleve muy bien con el gobierno central.

Ah, y por favor, no llaméis a esto "golpe de Estado",  ni es un golpe, ni es en un Estado.

MC.

2 comentarios:

  1. Y deberiamos hablar de las 400 familias y a lo que se deican ahora. Desindustrializaron Catalunya para crear una red de despachos consultores y saquean el erario publico. Porque cualquier obra en Catalunya gasta mas en informes que en el resto de España?

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