La situación se hizo demasiado tensa. Alrededor de aquella pequeña mesa de madera, demasiado pequeña para las historias que soportaba, estaban un hombre, Paco, una mujer, Puri, y un joven adolescente, Miguel. Al fondo, Moisés, un bebé de pocos meses en un pequeño moisés. La lámpara que caía sobre la mesa sostenía una vieja bombilla incandescente que apenas alumbraba los platos. Él, caminonero, fuerte, pasaba demasiadas horas en la carretera, demasiado tiempo para pensar. Ella, delgada a la fuerza y luchadora, desafiaba a su marido con la mirada entre cucharada y cucharada, esperando a que él dijese su próxima palabra. El chaval, temía que la tensión se rompiese algún día. Estaba madurando a la fuerza, demasiado deprisa, y se había preparado para ese momento. Les miraba a los dos, las líneas de la frente, los espasmos de las cejas, los temblores de los párpados, los machacares de sus mandíbulas, las emociones contenidas por comisuras de sus labios.
- ¿Con quién has estado esta mañana? -interrogaba Paco-. ¡POR QUÉ NO ME COGÍAS EL PUTO MÓVIL!
+ ¡Haber estado conmigo, que es donde tenías que est...
Paco se levantó de repente empujando la silla hasta la pared, tembló la mesa, levantó su mano derecha abierta y la lanzó implacable hacia la mejilla izquierda de Puri. En una décima de segundo, Puri cruzó su mano derecha por delante de su cuerpo y sujetó la mano de Paco, deteniéndola a 1 centímetro de su mejilla. Paco la miró ojiplático y enfureció saliendo de sus casillas. Miguel corrió a protejer a Moisés y se apartó de la escena, nunca habían llegado tan lejos. Puri apartó su silla de una coz mientras se ponía en pie, y se arrancó el delantal.
+ A ver si el macho tiene cojones
* ¡Mamá!
+ Miguel, llévate a Moisés
Mientras decía esto, Paco lanzó la mesa a un lado con una mano, se abalanzó adelante con todo su peso y golpeó a Puri desde abajo en el hígado, levantándola casi un palmo del suelo. Se paró el tiempo. Puri no gritó. Silencio. Tocó de nuevo el suelo con sus pies. Miró a Paco a los ojos:
+ ¿Eso es todo lo que sabes hacer? -Y sonrió con una mueca.
Dio un giro sobre si misma en el aire y golpeó a Paco en la tráquea con tal fuerza que lo estalló contra la pared. Miguel no daba crédito. Paco se recompuso rápidamente.
- ¡Zorra!
Paco lanzó un ataque de puñetazos a una tasa de 12 por segundo, mientras Puri los esquivaba o los detenía con sus antebrazos. Al mismo tiempo, ella atacaba a Paco con patadas en las espinillas y rodillazos en las costillas. Segundos más tarde, saltaron los dos hacia atrás, sonriéndose, controlando la respiración, evaluándose.
- Eso no me lo esperaba. ¡A ver qué sabes hacer!
Paco se concentró, apretó unos segundos conteniendo la respiración, y tras un grito desgarrador cuatro brazos más aparecieron de sus costillas. Puri se puso a la defensiva.
Paco se arrojó de nuevo sobre Puri, quien detenía la mayoría de los golpes con sus brazos y piernas. Perdía espacio retrocediendo hasta que quedó acorralada contra la pared. Los golpes de Paco, unos 30 por segundo esta vez, la sostenían elevada del suelo mientras la pared se hundía y se resquebrajaba. Puri empezó a recibir golpes, la pared cedió y Puri cayó al otro lado.
* ¡¡Mamá!!
Moisés empezo a llorar.
Paco respiraba satisfecho, cuando una luz salió del otro lado de la pared derrumbada.
+ ¡Vaya! Parece que esto será interesante.
Paco retrocedió y salió Puri con la ropa parcialmente rota y algunas magulladuras. En cada mano tenía una esfera de energía.
+ ¡Para esto!
Puri arrojó una bola de energía, Paco intentó detenerla con un brazo. Al contacto del brazo con la bola, se le cayó el brazo calcinado al suelo. Paco esquivó la segunda bola de energía, y mientras lo hacía, Puri saltó hacia él dándole una patada voladora en el pecho que le hizo atravesar dos tabiques, terminando en su habitación de matrimonio.
Paco se levantó, se arrancó la ropa, corrió hacia ella, la golpeó con la cabeza en el pecho y la hundió en la nevera. En ese momento la sujetó con cuatro brazos de las cuatro extremidades, la elevó sobre él y la golpeó con la cabeza y la mano libre varias veces más en el pecho y el abdómen. Un estallido de luz rodeó la piel de Puri, que ardió por un segundo, y obligó a Paco a soltarla. Ella quedó flotando sobre su cabeza, le agarró del pelo con las manos y le crujió la cara de un rodillazo. Paco volvió a cogerla, le dio dos vueltas alrededor de su cuerpo y la lanzó por una ventana. Puri abrió su cuerpo y se detuvo justo antes de llegar a la ventana. Hizo pie en el suelo, juntó sus muñecas, flexionó sus rodillas, llevó las muñecas a un lado del cuerpo...
+Kaaaa-meeee...
- Puta mentirosa...
+...Haaaaaa-meeeeeeeeeee...
Una bola blanca de energía apareció delante de sus manos.
-Noo!! Para!!
+ HAAAAAAAAAA!!!!!!!
La bola de energía estalló en Moisés, que en una fracción de segundo se zafó de los brazos de Miguel y se interpuso en la trayectoria de la bola de energía. El pañal de Moisés cayó carbonizado. Moises cayó al suelo con una sonrisa.
Paco y Puri se dieron cuenta de que la discusión se les había ido de las manos y volvieron todos a cenar.
FIN.
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